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Mezclando psicodelia beat con melodías instantáneas, Banda de Turistas logró sobresalir en la escena local y atravesar fronteras: su debut, Mágico corazón radiofónico, cayó en manos de quien fue productor de Beastie Boys, Super Furry Animals y Jon Spencer.
Por Yumber Vera Rojas
En la tarde del 16 de abril de 1943, poco después de que Albert Hoffman purificara y cristalizara el LSD, una sarta de emociones desconocidas le invadieron. Un estado similar al sueño, en el que una catarata inagotable de figuras apócrifas desfilaba frente a él emanando prismas de los más hermosos e indescriptibles colores. Dos horas más tarde –anotaba el químico e intelectual suizo–, la sensación había desaparecido. Pese a que la lisergia efímera también podría abrazar sus versos y mandarlos al unísono del delirio por apenas un rato, Banda de Turistas lucha por la trascendencia de la canción. Y el novel quinteto pop psicodélico argentino supo sostener con empirismo esa loable naturaleza redentora en su maravilloso primer larga duración, Mágico corazón radiofónico. Lanzado recientemente, es, sin dudas, uno de los mejores discos nacionales de este año. “Hacemos canciones que nos gustaría escuchar. Si no vamos a inventar la pólvora, que es difícil en el rock, por lo menos vamos a procurar la frescura”, reflexiona Luis Balcarce, guitarrista del grupo. “Para nosotros es importante la palabra ‘pop’, pues encierra esa música que es dúctil, entendible, escuchable, agradable y accesible. Y eso, mezclado con la psicodelia, que es algo más etéreo, te lleva hacia una búsqueda en la que quizás encontrás algo novedoso.”
Mientras el conjunto, creado a principios de 2006, se dirige hacia el calor de una de las pocas pizzerías barriales que quedan en San Telmo, para refugiarse de la lluvia y el frío otoñal, comienza a articular un discurso consistente que deslumbra tanto por el contenido como por la edad en el que lo construyeron. Bien podrían ser la versión local de los Arctic Monkeys, debido a su corta edad, aunque artísticamente no tienen nada que envidiarles a los ingleses. Melómanos furiosos, su sonido, más que vintage, sintetiza cuarenta años de rock: del homónimo estreno de Los Gatos al inminente Chemical Chords de Stereolab. “Otra forma de entender la música no tenemos, más que escuchando discos. Y un día surgió la intersección”, cuenta Luis. “Somos el resultado de la unión de dos grupos, uno más instrumental y otro de canciones. Guido (Colzani, baterista) y yo estábamos en el primero. Teníamos un bagaje onda NEU! y Pink Floyd, y el resto curtía los noventa. A los quince años iba a Parque Centenario a comprar discos viejos porque no me gustaba lo que había. Era muy cerrado… Sin embargo, ellos tenían una información diferente, pero muy interesante. Cuando me pasaron Beck, no lo pude creer: era buenísimo.”
El brasileño Mario Caldato Jr., protagonista de algunas de las obras fundamentales de los Beastie Boys, artífice del sonido de los Super Furry Animals en Phantom Power y alquimista de las perillas en el destructivo Now I Got Worry de Jon Spencer Blues Explosion, fue cómplice desde su rol de ingeniero de mezclas en Los Ángeles de la proyección de la canción con actitud experimental que Banda de Turistas anhelaba manufacturar en esta ópera prima, que secunda al EP instrumental Cóctel de Instantáneo, banda sonora del cortometraje Oh, Carola!, lanzado con el netlabel Mamushka Dogs Records. “Nos dimos cuenta de que nuestras canciones tenían los elementos como para que, en el caso de que las mezclara una persona como él, sonaran interesantes”, justifica Balcarce. “Le mandamos un mail con las pistas, le gustaron, nos pidió más, se las enviamos todas, pusimos la plata y fuimos para adelante. Nos veía como una banda sixties que lo estaba haciendo a su manera en este momento. Y eso le atrajo mucho. Quizá fue suerte también. Lo cierto es que nos levantó la rítmica.” A lo que el tecladista Patricio Troncoso agrega: “Nos gusta el trabajo que hizo con bandas como Ween y Jon Spencer Blues Explosion. No diría que tenemos la misma estructura, pero sí los mismos elementos y él los lograba posicionar de una manera que nos volvía locos.”
La canción cósmica de Spacemen 3, el delirio de Can, el eco nocturno de Black Rebel Motorcycle Club, el mod de The Kinks, el trip de Donovan y hasta una marcha beat con ambición de cántico futbolero dan forma a este gran disco. “Un verdadero cajón de madera es una canción psicodélica de cancha de fútbol. La imaginamos así y no nos molesta”, afirma Luis. “Todo lo que pasa en el disco tiene que ver con nuestro universo social. Pero no nos sectorizamos, creo que ése es el error que cometen muchos artistas en este momento, especialmente en el indie. Queremos que la gente se dé cuenta de que no todo es La Renga, y ésta es una oportunidad. Estaría bueno ser un referente. Hay un vacío artístico, y queremos llenarlo.” Al ya conocido elogio que recibieron de Adrián Dárgelos, se suma el de Jarvis Cocker, que en marzo les lanzó personalmente un piropo. “Fue cierto que nos eligió para que abriéramos su recital. Luego fuimos al camarín, y nos saludó uno a uno. Tuvo esa elegancia y sensibilidad de los grandes para no hacernos sentir menos. Nos felicitó porque le parecía muy bueno que chicos de nuestra edad estuvieran haciendo música.” ¿Niños prodigio? “Niño prodigio se cree Charly García, y así le va.” Un rato después, a la medianoche, Tomás, el benjamín de la monada, alcanzaba los diecinueve años.
Mágico corazón radiofónico
(Estamos Felices)
>> www.myspace.com/bandadeturistas
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